Nuestras actividades deben orientar el entusiasmo del grupo para lograr un clima de convivencia y respeto mutuo, esenciales para el éxito de las mismas.
La disciplina debe lograrse por consenso explicando el por qué en todos los casos; tomando el tiempo necesario para hacerlo. La única excepción que cabe a esta regla es en el caso que implique riesgo físico, la premura de la situación exige una rápida respuesta.
Este consenso a veces requiere tiempo, primero los docentes debemos abrir el espacio y permitir cierto margen de ensayo y error, dejar que se cometan ciertas equivocaciones para después conversar y lograr cambios de conducta.
La pequeña sociedad del campamento permite que los efectos de las actitudes egoístas aparezcan en forma casi inmediata. De esta forma todos pueden ver dichos efectos negativos, de la misma forma que reciben los beneficios de conductas altruistas.
El grupo enseña, pues aquello que se hace conciente deja una huella profunda difícil de olvidar. |