Por su gran extensión, alta diversidad biológica y peculiar dinámica ecológica, el Gran Chaco se constituye en una de las eco-regiones de la Argentina más relevantes. Se aprecian notables transformaciones, que van desde bosques que avanzan sobre pastizales hasta bosques que se simplifican visiblemente ante el sobrepastoreo y la tala selectiva desmedida, lo que convierte a esta zona en una unidad especialmente prioritaria para la intervención.
Abarca principalmente llanuras, con ligeras depresiones o con ríos poco profundos con innumerables bañados no canalizados por un colector y sierras de poca elevación. El clima es continental, cálido, con precipitaciones escasas y estivales en la zona occidental (500 mm anuales) y abundantes todo el año en la porción oriental (1200 mm anuales).
Desde el punto de vista zoogeográfico, en esta provincia son notables las diferencias entre la fauna de la región oriental húmeda y la occidental más seca. El Chaco presenta varios endemismos pese a que existe un amplio contacto con regiones biogeográficas vecinas. Se subdivide en Chaco Oriental o Húmedo, Chaco Occidental o Seco y Chaco Serrano. Flora no maderable, la fauna, el patrimonio genético, agua, suelo, el paisaje, la regulación de las cuencas hidrográficas y la captación de gases de efecto invernadero. La presencia de heladas constituye una restricción para el desarrollo de cultivos tropicales. |