La Selva Paranaense conforma junto a las Yungas las dos eco-regiones selváticas de la Argentina, concentrando entre ambas una parte sustancial de la biodiversidad nacional pese a ocupar una reducida proporción del territorio del país. A diferencia de las Yungas argentinas, esta selva se presenta en forma mayormente continua, conformando junto a la Mata Atlántica brasileña el otro gran sector selvático de América del Sur separado de la Amazonia por una extensa barrera menos húmeda que va desde el Gran Chaco a la Caatinga en el nordeste de Brasil.
Este sistema cubre en la actualidad la zona central y norte de la provincia de Misiones. Hacia el sur se extiende fuera de esta zona en forma de selvas ribereñas o marginales, como angostos montes asociados a los bordes de los cursos fluviales de la cuenca del Río de la Plata.
El clima es cálido y húmedo, con precipitaciones durante todo el año (entre 1.500 y 2.000 mm), más abundantes en verano. La temperatura media varía entre los 16 y 22º C, siendo los inviernos suaves y los veranos no excesivamente cálidos.
Se ubica sobre terrenos montañosos, con serranías de poca altura, que van elevándose hacia el noreste hasta llegar a los 900 m.s.n.m.. Los suelos son del tipo laterítico, rojos y ácidos.
El área posee una oferta de ecosistemas sumamente variada considerando la flora maderable, la flora no maderable, la fauna, el patrimonio genético, agua, suelo, el paisaje, la regulación de las cuencas hidrográficas y la captación de gases de efecto invernadero. La presencia de heladas constituye una restricción para el desarrollo de cultivos tropicales. |