La noche es un momento muy especial. Una de las grandes fuerzas motivadoras del campamento es el hecho de compartir la noche, pero también es el momento en que se manifiesta con más fuerza el hecho de estar fuera del hogar y donde pueden presentarse problemas emocionales.
La actividad debe tener la suficiente fuerza motivadora para que los chicos no sientan el alejamiento del hogar y una vez finalizada la actividad del día dar a los chicos la suficiente contención mientras se disponen para ir a dormir.
Durante la noche estar alertas y lo suficientemente cerca como para escuchar un llamado, un grito, alguien que tose mucho, y poder acudir a ese llamado. Es muy importante que los chicos sepan que sus problemas o necesidades serán contemplados a toda hora y en cualquier condición climática: hace frío o hay rocío, o si llueve alguien escuchará cualquier llamado y estará dispuesto a acompañarlo o darle el apoyo necesario. |